Estoy inconsolable y de un humor de perros. Y este invierno de Bilbao no ayuda nada. Lo mismo sales a la calle abrigada como un oso, que empieza a llover torrencialmente y llegas calada a casa. Además, hoy me llegó una multa.
Hace dos semanas una mañana de sol paseaba tranquilamente con Maggie en una zona peatonal cercana a casa. Ella olisqueaba tranquilamente una pared y yo hacia lo propio con mi móvil. Oí un "Señora" y me volví. Me pidieron la documentación y pensé que se trataba de un error porque estaba segura de que ni Maggie ni yo habíamos delinquido (por lo menos ese día...). No llevaba nada encima aparte de las llaves de casa así que comprobaron por radio de mis datos y me informaron de que me iban a multar por llevar a la perra suelta.
Maggie pesa ocho pacíficos kilos y le gustan tanto los humanos que la muy insensata movía amistosamente la colita a los municipales de paisano que nos estaban multando. No me lo podía creer. Conozco la norma municipal y sé que no hay pero que valga. Aún así, escribiré al alcalde con la rabia contenida por el atropello de multar con 300€ un perro pequeño y pacífico sin correa.
En otro orden de cosas y por alegrar el ánimo van unas fotos (muchas) del Dear Jane acolchado magistralmente por Ximo Navarro.