Semana para hacer borrón y cuenta nueva. Menos mal que va acabando... Necesito con urgencia una cura verde. ¿Una cura verde?. ¿Y éso qué es?. ¿Un zumo detox con (puaggg...) espinacas?. Noooo, se trata de una terapia de día, al alcance de cualquier bolsillo. Ahí van los ingredientes:
- Encargar (a las Clarisas o al hombre del tiempo) un día luminoso y sin nubarrones. Madrugar y desayunar relajadamente en silencio. Envolver en film (a elegir) fiambre, tortilla francesa, de patata o un trozo de manchego viejo.
- Coger del frutero un par de naranjas, mandarinas o plátanos y echar todo en una mochila pequeña. Si se hubiera terminado de acolchar, se puede incluir un quilt, miniquilt o similar y aprovechar para hacer unas fotos "broche final".
- Hacer unos kilómetros en coche hasta dar con un lugar sin humanos a la vista. OJO!!! advierto que estos días es tarea difícil no toparse con alguien sudoroso en mallas o montado en una bici.
- Sólo resta caminar por el bosque vaciando la mente, impregnándose de las pequeñas maravillas naturales al alcance sólo de los que saben ver. Acabaremos cargados de tranquilidad, frescor y ganas de volver a casa para seguir disfrutando de las pequeñeces cotidianas.
Allá donde miremos, todo es belleza.
No me resisto a incluir alguna imagen más.
































