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martes, 2 de febrero de 2021

Venga, imagina...


El domingo hicimos picoteo casero a mediodía. Charlando con la locuacidad que da un Martini, recordé un juego que se me ocurrió en Haití, cuando los planes de ocio escaseaban y la sensación de encierro acechaba como en estos días de invierno y pandemia. En aquellos momentos le decía a mi marido: "venga, imaginemos una salida de fin de semana". Y cada uno, proponía detalladas de escapadas a lugares ya visitados, de forma que por un rato, nos teletransportábamos a pueblecitos de Francia, a restaurantes en la costa, a mercadillos del sur...


Otras veces el juego consistía en elegir un menú: tortas de camarón, un plato de jamón, espárragos con vinagreta, un pescadito a la brasa, un milhojas de crema, pastitas de té...


Ayer cuando se lo planteé, respondió rápidamente: "Tengo ganas de coger el coche y hacer kilómetros por una carretera secundaria". Me apunté inmediatamente al plan. El conduciría y yo me adormecería al sol mirando por la ventanilla tras las gafas de sol. Ojala ese día llegue pronto.

Estas fotos son las de otro juego divertido siguiendo una sencilla fórmula:

Baberos coquetos = (telas patrón fácil + snaps) + 2 horas de costura

Otro juego al que es un placer dedicarle tiempo, es buscar telas bonitas a buen precio. Éstas salieron de Wallapop, una de Maywood Studio dos de French General que ya tienen proyecto asignado. Imaginar, coser, soñar.




domingo, 29 de septiembre de 2019

Hilvanando Recuerdos


La bolsa está bastante castigada, pero sigue siendo mi favorita y no me apetecía retirarla. Le tengo cariño a la tela, es como lo que se siente por unas zapatillas viejas y cómodas. En fin, que lo más sencillo era cambiar las asas y eso hice en octubre del pasado año. Uffff... cómo pasa el tiempo!


Y ya que estaba metida en materia, saqué de las estanterías una bonita tela de Kokka comprada en rebajas pensando precisamente en eso, en una bolsa-repuesto. 


Para reforzar las asas, recurrí a una tela de Pam Buda comprada a regañadientes junto con algunos marrones y unos pocos verdes. Me cuesta horrores, pero estoy haciendo grandes esfuerzos por salir de mi zona de confort cromático.


Antes no tenía costumbre porque sólo las llevaba dentro del bolso,  pero ahora, en cada bolsa que hago, incluyo bolsillos interiores y hasta algún snap. Quedan tan bonitas y pesan tan poco que apetece prescindir del bolso y salir con ellas colgando del hombro.


Eché mano de otra tela para los bolsillos,  de forma que pudiera usar lo que quedaba para hacer una carterita. La terminé hace unos días y fue entonces cuando rescaté estas fotos hechas el año pasado en el jardín. Cuantos buenos recuerdos de Haití...




Recuerdo las pacíficas tardes cosiendo en el jardín bajo un árbol. El color de los árboles y los arriates cambiaba semana a semana. Lo que parecía un simple arbusto verde, estallaba en rosas, amarillos, blancos o rojos hasta desaparecer, dejando una alfombra de pétalos sobre el suelo.



Una mañana, me pareció que olía irresistiblemente a jazmín. Me paseé como un perdiguero rastreando el jardín, hasta llegar a un arbolito cargado de florecillas. Corté unas ramitas y mmmmm... ¡qué maravilla...! El aroma intenso y aceitado se extendió por toda la casa.


Las flores se marchitaron y secaron rápidamente pero mantenían el perfume. Meses después, aún guardaba como recuerdo una pequeña flor seca en la caja de alfileres.


Hace unas semanas, encontré el retalito y corté una cartera del tamaño de otra que regalaban en una promoción de Beefeater. Tiene el tamaño justo para llevar tarjetas, monedas, billetes y hasta las llaves. No le he hecho compartimentos. Sí, lo sé... tan ordenada para unas cosas y de esta guisa para otras.



No abundaré en tutoriales porque se encuentran a cientos en internet. La cajita de corazón fue un flechazo, me encantó la forma y el mensaje. Tenía unas pastillas -puagggg- de menta que deben andar por un cajón.




No he encontrado ninguna imagen del arbolito oloroso. Era un jazmín árabe de flor doble. Espero volver a toparme con otro ejemplar en algún jardín botánico. Me despido con recuerdos florales, con el cortejo de los lagartos verdes y con los mismos deseos de siempre: feliz costura.

 






Los comentarios están desactivados pero para cualquier consulta, dudas o sugerencias me encontraréis en  ef_ghibli@yahoo.es

lunes, 29 de julio de 2019

Farmer´s Wife Sampler Quilt 8.


Última entrega de bloques en este tórrido mes de julio. No apetece otra cosa que haraganear al fresco. A primera hora de la mañana, recorro las aceras acompañada de Maggie. Camina alegre, moviendo la colita y haciendo pequeñas paradas para desesperezarse de cualquier resto de sueño. Ni una nube en el cielo. Me pregunto cuándo lloverá. Tengo ganas de caminar bajo el paraguas, calentita con un jersey, vaqueros y unas cómodas deportivas. Parece que siempre nos falta lo opuesto, unas veces el sol, otras la lluvia, tiempo libre o cosas que hacer, compañía o buscada soledad... Tan humanos y tan incongruentes.


La selección de 50 bloques está terminada. Esperaba montarlos en verano pero veo como pasan los días sin ganas de hacer el esfuerzo de decidir una composición. Llegará el otoño, volverán los días frescos y retomaremos las buenas costumbres.


Será entonces cuando monte el top. Lo haré seguramente en forma de diamante como en la portada del libro, pero con el sashing en dos colores contrastados. Este calor húmedo me ha ralentizado completamente cuerpo y mente. Nada me estresa y así van pasando las semanas... 


Estos cinco bloques de inspiración  otoñal cierran el post. Pasada ya la medianoche, reina el silencio más absoluto. Maggie duerme tranquila soñando nuevos paseos. Yo me despido hasta septiembre. Nos reencontramos en la costura. Feliz Verano









lunes, 15 de abril de 2019

Closing Time

Ningún post necesita instrucciones de lectura, pero como éste promete ser largo, propongo dos lecturas a elegir: una rápida, ojeando las aplicaciones multicolor del miniquilt ya terminado y otra, más pausada con pinceladas de texto a pie de foto.


Durante los últimos dos años, música y costura han sido parte fundamental de mi día a día. He cosido mucho, muchísimo. Hoy escribo el último post desde Haití. Volvemos definitivamente a casa. Tanita Tikaram acompaña el teclear y amortigua el sonido del generador eléctrico. Un sonido tan presente como música y costura, porque la mayor parte del día no hay suministro eléctrico. El agua del grifo (no potable), llega diariamente a la urbanización en un camión cisterna. En cuanto a internet, es tan lento y desesperante como el desarrollo del país.


No sé cuanto durarán las impresiones de lo aquí vivido. Espero que el retorno a "lo civilizado" no nos devore con la superabundancia. En cada vuelta a casa, nos hemos ido deshaciendo de algunas cosas. Tener demasiado es lo normal. En todo este tiempo he echado montones de cosas de menos: comer con amigos, la libertad de callejear por la ciudad, la rica gastronomía... pero nunca nada material.  


La precariedad limita en muchos aspectos pero la Vida adquiere otra dimensión cuando sigues tu hilo interior. Coser dejando vagar el pensamiento ayuda a separar el grano de la paja y al final, sólo permanece lo esencial.  Y eso, no significa otra cosa que, tener algo que comer en la nevera, soñar tranquilo, disfrutar perdiendo el tiempo, tener alguien a quien abrazar y encontrar la paz con uno mismo. En definitiva... la pirámide de Maslow.


En estos dos años ha habido buenos y malos momentos. No renuncio a ninguno de ellos. Los buenos enriquecen, los malos también. Podría obviar estas reflexiones y hablar sólo del miniquilt, pero como decía, es hora de cierre y me apetecía compartir algo más.


Medowbrook Acres. Casi fiel al patrón original, porque en el último momento opté por resaltar los bloques enmarcándolos con una tela a rayas gris y negra. Me encanta. He disfrutado de cada momento de costura a la sombra de un árbol en la piscina. Siempre acompañada del cucucú de las inseparables tórtolas, de los lagartos curiosos y de los odiosos mosquitos.


También modifiqué el diseño del borde y la disposición de los bloques por otra que me agradaba más. Pequeños actos de rebeldía que no afectan al bonito patrón de Lori Smith. Por cierto, estaba en su stand en la feria de Houston, firme a pie de registradora vendiendo patrones sin parar. Compré uno más que espero hacer en alguna otra vida.


La experiencia de los cinco días del Quilt Festival fue fabulosa y  tan inabarcable de relatar como intentar concentrar mi visión de Haití en unas pocas líneas. Creo que no llegué a ver al completo los cientos de quilts de la exposición llegados desde todo el mundo. Arte textil. Virtuosismo. Vanguardia. Rostros famosos de grandes diseñadoras, stands y más stands, toneladas de telas, máquinas de coser, reglas, libros... Pura tentación imposible de resistir. 


Por si alguien pensara que caigo en contradicciones respecto al materialismo, diré en mi descargo, que las telas no tienen un carácter puramente material. Las considero alimento y combustible para la creatividad o el deleite contemplativo. Sonrío con descaro, no es para menos. 


Retomando el hilo conductor del post, diré que estos dos años han sido enriquecedores de una forma diría que agridulce. Y echando mano de la socorrida expresión, siento que hay un antes y un después. Estos últimos días intento esbozar ese después


Me dejo muchas cosas en el tintero y muchas imágenes por mostrar de otras labores acabadas en los últimos mesesLos compartimentos de la Vida y de la memoria son como vasos comunicantes. Los recuerdos y las fotos de esas costuras, reaparecerán salpicando e ilustrando nuevos posts. Es momento de despedirme. Cerrar maletas, cerrar la casa e incluso... cerrar una etapa más. 


Meadowbrook Acres