Por más que lo he intentado, no consigo recordar quién me regaló el libro. Han pasado muchísimos años desde que llegó a mis manos. Por el camino, perdió la característica sobrecubierta de la editorial Bruguera, pero las ilustraciones y la esencia de los cuentos perviven en las amarillentas páginas.
Me gustan prácticamente todos, pero si tuviera que elegir un favorito, seguramente sería "El duendecillo y el abacero".
El duendecillo nos representa a todos nosotros. Noooo, no me refiero a las enormes orejas puntiagudas y a las pecas, nooooo. Hablo del conflicto entre la mente y el corazón, de los deseos y los dictados de la realidad, de lo material que nos mantiene prisioneros, y lo que alimenta el alma liberándonos.
El quilt para la bebecita de Mai está acabado. Tan radiante como un día de verano. La trasera, recuerda a un jardín multicolor a tono con el top. Flores, árboles, mariposas y libélulas. Es una suerte coser por amor al arte, echarle horas a cada proyecto mientras los bloques tarde a tarde, completan la idea original.
Es tiempo de envolver el quilt y pasar página. Disfruto tanto de los comienzos como de los finales, del brillo y de la sobriedad, de la soledad y de la buena compañía. Con la actitud adecuada, se gana siempre.😊














