viernes, 2 de diciembre de 2016

Anticipo de la Navidad


Preparo una ensalada y corto unas rodajas de felicidad picante. Hummm... pero qué rico está el chorizo del pueblo de Sara. Esto sí que es una manera rotunda de acabar el día y la semana de trabajo. Sobre el sofá descansa el top a medio hacer del quilt que cosemos en la distancia Inés y yo.



Después de Tardes de Otoño, le propuse hacer un costurero pero no tuve la paciencia de esperar  y sencillamente lo acabé en verano. En octubre, Inés volvió a tentarme con otro proyecto y en ello estamos. El quilt, que aparece en el nº 23 de Patchwork en Casa, está sacado del libro Home quilt home.







Por cierto, acabo de tener un inesperado anticipo de la Navidad. Inés me whasappeó avisándome de que me llegaría un paquete. Fuí a Correos y la caja era enoooorme. Al abrirla sentí que la Navidad este año se había anticipado al calendario. 
 




Para la casita-costurero Inés usó las mismas telas del guardagujas y de la agenda que me regaló anteriormente. Sus paquetes son una pequeña mercería ambulante: hilos, cintas, revistas, botones, revistas... 


Se ha especializado en monederos, siempre me refiero a ellos como los "gorditos" aunque  ahora parece que está haciendo un Master en casitas-costurero. Mil gracias Inés!!!





viernes, 25 de noviembre de 2016

Conectarse al Silencio


Es una de esas frases curiosas con las que mi amiga Carmen sienta cátedra. Y estos días ando con ganas de eso precisamente, con ganas de conectarme al silencio. Después de una semana de madrugones, prisas y lluvia sin fin, siento la urgencia de ponerme ropa cómoda y disfrutar de todo lo bueno que supone quedarse en casa.


Desayunaré concentrándome en el sabor de la mermelada casera de kiwi y acabaré el libro que sólo he podido leer en los trayectos de metro. Después le daré al play y que la casa se llene de música.!!! Hay que celebrar por todo lo alto que ESTRENO DELANTAL, que me apetece cocinar algo rico y que ya queda menos para Navidad.











jueves, 17 de noviembre de 2016

Yorokobu


Hojeando la revista de una compañía aérea, me topé con el término y recorté el artículo después de leerlo. Yorokobu significa "estar feliz" en japonés. No he conseguido contrastarlo, pero me gusta creer que existe una palabra-concepto tan cargada de buenas sensaciones. Yorokobu, una nueva respuesta al ¿qué tal? de siempre




Y Yorokobu es como me siento cortando nuevos proyectos. En este caso, una colcha que Sara está haciendo para un bebecito de su familia que nacerá en primavera. Acabo de cuadrar los bloques y están listos para el montaje final que pronto veremos.








Mientras tecleo pienso en montones de pequeñas sensaciones Yorokobu: el sol de la mañana en los cristales de la cocina, el tic tac amortiguado del reloj, un jersey suave y acogedor, el aroma de los muffins de chocolate blanco recién sacados del horno...


viernes, 11 de noviembre de 2016

Flores para la Señora Harris


Mordisqueo una tostada pasando páginas de "Flores para la Señora Harris". La cocina se oscurece y la lluvia comienza a azotar los cristales. Han bajado las temperaturas y el invierno llega impuntual a su cita. Añoro la luz y el calor, pero el instinto animal, me dice que no es malo quedarse en casa, levantarse tarde,  cocinar sopas, tomar té con pastelillos, coser en el sofá, sacar el edredón de plumas, las botas de agua, los jerseys confortables...



Desoyendo las sugerentes palabras del instinto animal, cojo mi placa identificativa y salgo hacia el trabajo.  Los Simpson molan más que el triste cordón negro que colgaba de mi cuello hasta ayer mismo. La cinta de gros-grain me llegó hace poco junto con otras dos igual de resultonas.



Me voy con la ilusión de que al volver encontraré en el despacho las preciosas telas que compré el sábado en el mercadillo, los dos libros de patchwork llenos de soñadores proyectos y las últimas páginas del librito que Carmen me mandó por correo. El personaje de la Señora Harris es tan encantador como humano. Una combinación que mueve sentimientos. Me gusta pensar que los finales felices, aunque no perfectos, existen más allá de la ficción. Es un consuelo, verdad Carmela...?