domingo, 6 de octubre de 2019

Warm Regards #4


En vacaciones y aprovechando las horas de más calor, le di un buen tirón al borde del quilt. Disfruto con estos trabajos rutinarios, las manos trabajan solas y la mente perezosea deteniéndose en cualquier nimiedad. 


Sólo me llevé un surtido de telas, entretela para aplicaciones y las herramientas de corte.



Para el fondo de los bloques, telas en tonos neutros. Las de French General son casi tesoros y me da bastante pena pasarles el cutter, pero no tiene mucho sentido comprarlas sólo para contemplarlas verdad?.


Los pétalos en verde, claro... Algunas telas llevaban años en las estanterías y ya iba siendo hora de hacer sitio a otras nuevas.  En total creo que se necesitan unos 88  pétalos. Los fuí numerando para no tener que contar y recontar.





Los círculos me dan tal pereza que los tengo pendientes de terminar. No importa... todas las tareas pendientes encuentran su momento en los largos meses de invierno. El original lleva yo-yos pero como no me apetecía darle excesivo relieve al quilt, los he sustituido por círculos y queda igual de bien. 



El diseño de Warm Regards es adorable y sencillo: un único bloque repetido hasta llegar a un total de 68, las clásicas aplicaciones del medallón central y los bloques esquineros y finalmente, el borde lleno de pétalos y yo-yos. Las telas reproducción aportan toda la riqueza que se aprecia en la portada del libro. 



Soy fan absoluta del paper piecing. Creo que con esta técnica se consigue coser a máquina, bloques perfectos con acabados más límpios. Y ya queda menos para una siesta al calor de Warm Regards.






domingo, 29 de septiembre de 2019

Hilvanando Recuerdos


La bolsa está bastante castigada, pero sigue siendo mi favorita y no me apetecía retirarla. Le tengo cariño a la tela, es como lo que se siente por unas zapatillas viejas y cómodas. En fin, que lo más sencillo era cambiar las asas y eso hice en octubre del pasado año. Uffff... cómo pasa el tiempo!


Y ya que estaba metida en materia, saqué de las estanterías una bonita tela de Kokka comprada en rebajas pensando precisamente en eso, en una bolsa-repuesto. 


Para reforzar las asas, recurrí a una tela de Pam Buda comprada a regañadientes junto con algunos marrones y unos pocos verdes. Me cuesta horrores, pero estoy haciendo grandes esfuerzos por salir de mi zona de confort cromático.


Antes no tenía costumbre porque sólo las llevaba dentro del bolso,  pero ahora, en cada bolsa que hago, incluyo bolsillos interiores y hasta algún snap. Quedan tan bonitas y pesan tan poco que apetece prescindir del bolso y salir con ellas colgando del hombro.


Eché mano de otra tela para los bolsillos,  de forma que pudiera usar lo que quedaba para hacer una carterita. La terminé hace unos días y fue entonces cuando rescaté estas fotos hechas el año pasado en el jardín. Cuantos buenos recuerdos de Haití...




Recuerdo las pacíficas tardes cosiendo en el jardín bajo un árbol. El color de los árboles y los arriates cambiaba semana a semana. Lo que parecía un simple arbusto verde, estallaba en rosas, amarillos, blancos o rojos hasta desaparecer, dejando una alfombra de pétalos sobre el suelo.



Una mañana, me pareció que olía irresistiblemente a jazmín. Me paseé como un perdiguero rastreando el jardín, hasta llegar a un arbolito cargado de florecillas. Corté unas ramitas y mmmmm... ¡qué maravilla...! El aroma intenso y aceitado se extendió por toda la casa.


Las flores se marchitaron y secaron rápidamente pero mantenían el perfume. Meses después, aún guardaba como recuerdo una pequeña flor seca en la caja de alfileres.


Hace unas semanas, encontré el retalito y corté una cartera del tamaño de otra que regalaban en una promoción de Beefeater. Tiene el tamaño justo para llevar tarjetas, monedas, billetes y hasta las llaves. No le he hecho compartimentos. Sí, lo sé... tan ordenada para unas cosas y de esta guisa para otras.



No abundaré en tutoriales porque se encuentran a cientos en internet. La cajita de corazón fue un flechazo, me encantó la forma y el mensaje. Tenía unas pastillas -puagggg- de menta que deben andar por un cajón.




No he encontrado ninguna imagen del arbolito oloroso. Era un jazmín árabe de flor doble. Espero volver a toparme con otro ejemplar en algún jardín botánico. Me despido con recuerdos florales, con el cortejo de los lagartos verdes y con los mismos deseos de siempre: feliz costura.

 






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sábado, 21 de septiembre de 2019

Para Maggie


Maggie llegó a casa en pleno mes de julio, cuando las temperaturas del verano bilbaíno, no tenían nada que envidiar a las del sur de donde  ella procede. Pronto encontró su lugar favorito en las frescas baldosas de la cocina. Según pasan las semanas, ha ido colonizando el sofá y otros rincones de la casa. Cuando llegue el invierno, agradecerá esta mini mantita que le estoy haciendo.


Elegí un par de pajarillos como motivo central del miniquilt porque Maggie persigue con auténtica pasión a las palomas del parque. Afortunadamente para ellas, suelen levantar el vuelo en cuanto la sienten acercarse. Para el resto del quilt estoy usado scraps en tonos crema, rojos y azules.













Avanza el año mes a mes... El verano se resiste a entregar el testigo cromático, pero la puerta a los ocres otoñales está ya abierta. En nada, el amarillo de los girasoles será sólo un recuerdo de los días soleados.




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