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lunes, 17 de febrero de 2014

Mutatis Mutandis

Después de los vertiginosos meses de diciembre y enero, la tranquilidad parece haberse instalado en casa. Comienzan a verse ya los resultados del cambio: todo está en su sitio y han vuelto las tardes de té, con banda sonora musical o tele, mientras ojeo revistas de patch o coso.


El jueves, acabé de rematar una manta-panel que llevaba empezada la friolera de dos años. A pesar de que odio tener varias labores (o libros) empezadas, siempre caigo en la tentación y acumulo bolsas con esbozos de proyectos y combinaciones diversas de telas.



Para celebrarlo, bajé a aprovisionarme de Christmas Tea. Esta deliciosa mezcla, únicamente está disponible desde antes de Navidades hasta febrero. Me recuerda a Iñaki… Vino a visitarme antes de Nochebuena con un panettone grande bajo el brazo. Llevamos el amor por las Navidades y el azúcar, hasta el extremo de engullirlo prácticamente entero…



Si el espíritu navideño quisiera instalarse en algún lugar que no fuera El Corte Inglés, elegiría la casa o el corazón de mi querido Iñaki. Es por eso que pensé que la corona blanca del ángel {AQUI}, quedaría genial en la entrada de su casa. Hace años, él me regaló un minicuadrito con otro ángel que aún conservo. Porque… ¿quién no necesita un ángel en su vida?



2 comentarios:

  1. Qué gusto visitarte una vez por semana! Cualquier comentario ¡lo dices tan bonito!. La manta te habrá costado dos años (por tenerla abandonada, a mi me hubiera costado eso dedicandole todos los días), pero te ha quedado preciosa. No se a quién va destinada, pero espero sepa la joya que se lleva. Un beso
    Sara

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  2. Hola Sara! siento decepcionarte pero el único mérito ha sido acolcharla. Es una panel que viene según lo ves. Gracias por tus comentarios y nos vemos aquí la semana que viene. Un abrazo

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