Siempre que visito Madrid, intento encontrar el
momento de acercarme al Museo del Traje. Es un privilegio pasear por las
tranquilas salas en un delicioso recorrido por la Historia, la moda y los
tejidos. El tiempo pasa rápidamente entre batistas, encajes, sedas bordadas y
tafetanes. Vitrina tras vitrina en una maravillosa sucesión de casacas, chalecos,
vestidos, guantes, medias… hasta llegar a los diseños de la pasarela más
actual.
Metro Tribunal para tomar un té y un trozo de
tarta (difícil elegir una) en la cafetería del Museo del Romanticismo. El día
podría acabar en Ribes y Casals con un cargamento de telas y vuelta al hotel. Hay días que son perfectos.
Me alegra que hayas disfrutado unos días de descanso, me encanta Madrid.
ResponderEliminarBonitas fotografías.
Un beso.
Fue el mes pasado Eva, así que me queda ya un poco lejos. Aunque la Vida es una gran conspiradora por que este finde tenemos que volver. Habrá nuevos lugares que visitar. Besitos
EliminarUn gran día!! Me apunto con los ojos cerrados. Luego los abriré para degustar visualmente todas esas las maravillas.
ResponderEliminarUn fuertísimo abrazo, de esos de quebrantahuesos.
Te vienes este finde Inés? Podemos tomarnos un tecito en Living in London o un chocolate con porras. Soy toda una experta en desayunos ñam ñam!!! Te devuelvo ese abrazo
EliminarTantos años viviendo en Madrid y me he perdido esta maravilla! gracias por mostrarla! Un día realmente perfecto! Un abrazo!
ResponderEliminarCreo que su ubicación tiene mucho que ver en que poca gente lo conozca o lo visite. Es como un tobogán en el tiempo. Me encanta la penumbra de las salas. Y a todos nos pasa, nunca nadie fue profeta en su tierra. A veces también me pasa que las visitas me descubren rincones de mi ciudad. Un abrazo grande
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