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lunes, 16 de septiembre de 2013

Indian Summer

Mi afición por la aguja y el hilo viene de bien atrás. Impresas en la memoria quedaron para siempre, largas tardes de radio en compañía de mi madre. Le gustaban las radio-novelas. También escuchaba el famosísimo consultorio de Elena Francis. La delicada melodía Indian Summer servía de hilo conductor a los consejos para mujeres desorientadas y conyugalmente abocadas al sacrificio. 

Mi madre cosía en su vieja Alfa y el sol entraba a raudales por la balconada. Yo, jugaba con mis muñecas. Sentada en el suelo de madera de pino, bañada por la cálida luz, no existía para mí mejor lugar en el mundo.


Ella ha perdido la afición y ahora, soy yo la que cose. Uno de estos días en que vino a visitarnos, vio los monederos y le parecieron “una monada”. Le prometí que le haría uno con la boquilla y la tela que más le gustara. Y éste es el resultado.

Con esta misma tela japonesa y la técnica drunkards path, le hice el año pasado un cojín y más tarde una bolsita con molinillos en tono marino. Nunca podré devolverle todo que ella cosió para mí, pero es mi forma de agradecérselo.





1 comentario:

  1. Muy bonito, me encanta como escribes, espero verte este año.
    un saludo

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