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lunes, 11 de noviembre de 2013

Nunca es tarde...

Ahora que estamos en pleno otoño, he terminado por fin la bolsa para las toallas de playa. Es por eso que digo, “nunca es tarde si la dicha (o bolsa en este caso) es buena”.


Ayer, según le respondía con un refrán a un compañero de trabajo, me vino una ráfaga-recuerdo de Joaquín Calvo Sotelo y su programa “La bolsa de los refranes”.
Tuve que remontarme a la Prehistoria de la Televisión para encontrar alguna pista del año de emisión. Yo tenía 10 años, corría el año 77 y me sorprendo, porque recuerdo perfectamente su cara de “señor mayor” y los dibujos de Mingote. 
Era como oír hablar a mi abuela: “Neniiita, no hay mucho que no falte ni poco que no sobre”. Ella hubiera sido un excelente ministro de economía: sensata, realista, con carácter, sin gomina y con escasos pelos en la lengua…


En mis planes está,  hacer una Corona Navideña para la puerta de entrada. Esta misma tarde me pongo con ello, porque mejor “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Aunque, si finalmente la acabo después de Reyes, alegaré que “más vale tarde que nunca”. Y como seguramente nos pasa a todas parecido, me conformaré pensando que “mal de muchos, consuelo de tontos”.




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